lunes, 20 de abril de 2015

Adolescentes 6

Estimado claustro universitario:

Muchas veces se describe a la adolescencia como el período de “ ruido, turbulencia, agitación”, pero no siempre es así. Sin embargo, los jóvenes que revelan conductas de riesgo suelen ser los más “ tormentosos”.

Por otra parte, la conducta normal del adolescente incluye la práctica del riesgo, que constituye la experiencia vital que le permite tomar conciencia de su valor y comprobar sus capacidades.

El comportamiento psicosocial del adolescente es muy variable, de manera que los signos de riesgo no solo se relacionan con el carácter personal, sino también con los aspectos socioeconómicos.

El enfoque de riesgo es útil porque sugiere la necesidad de atención del adolescente y permite, a través de una intervención adecuada y oportuna, evitar o modificar el impacto de ese riesgo.

Cuanto más signos de riesgo exhibe el adolescente en su medio familiar o en la comunidad, mayor es la probabilidad de involucrarse en situaciones no esperables o no deseables por su entorno.

En aquellos que ya expresan estas conductas de riesgo, la posibilidad de sufrir consecuencias adversas para la salud y la vida son mayores; no obstante, este hecho no siempre genera patología. La magnitud del riesgo depende de la intensidad del comportamiento peligroso y otras conductas, que compensadas o no por los factores protectores, pueden dar lugar a patologías.


Cordial saludo.

Dr. Daniel R. Miranda
Rector UMAZA

2015: año del 55º aniversario UMaza



No hay comentarios:

Publicar un comentario