martes, 18 de octubre de 2016

La violencia en nuestra sociedad, el problema es HOY

Estimado claustro universitario:

La violencia está instalada en nuestra sociedad como algo habitual, cotidiano, pero también como un pensamiento mágico: “les pasa a los demás…”, y la pregunta sería: ¿por qué no a mí?

La violencia está instalada en la Argentina. En las calles los robos, hurtos y lesiones por tránsito se han hecho habituales; la violencia familiar, violencia infantil, violencia hacia la mujer, violencia en las palabras, violencia en los discursos, violencia en el trato personal, violencia en las aulas, violencia en los espectáculos públicos. Los medios masivos de comunicación en todas sus formas hacen también de la violencia una situación prácticamente diaria.

Nosotros como sociedad del conocimiento y del pensamiento también estamos inmersos en este proceso tan complejo, multicausal  y muy difícil de controlar una vez desencadenado. Muchas veces asociamos la violencia solo con las guerras o el terrorismo, pero sin dudas va mucho más allá y se profundiza en lo medular de la comunidad. Basta con leer y analizar datos estadísticos y darnos cuenta de los alarmantes índices de pobreza e indigencia que tiene nuestra Argentina querida. Todos aquellos que están inmersos en estas situaciones son sumamente vulnerables a sufrir cualquier tipo de violencia, siendo la primera y fundamental: encontrarse en tal estado social.

La Argentina vive en la actualidad una profunda crisis de valores, una profunda división socioeconómica y socio cultural. Esa división es histórica: criollos/españoles, unitarios/federales, campo/ciudad, Buenos Aires/interior, peronismo/antiperonismo, blancos/indios; kichnerismo/antikichnerismo; Malvinas/Falklands; ricos/pobres… y podríamos seguir hablando de “grietas” que han existido siempre. Así estamos. O acaso esto no es violencia también…

La violencia es un problema social de alta prioridad para organismos gubernamentales y no gubernamentales, pero sobre todo para cada uno de nosotros. Sus efectos perversos sobre el bienestar humano, el marcado deterioro que produce en la calidad de vida de TODOS, sus altísimos costos en vidas humanas son irreparables, no hay camino de retorno.

Es una verdadera epidemia que nos carcome a TODOS lentamente, sin darnos cuenta, va creando conflictos donde no debe haberlos, va generando pérdida del sentido de vida de las personas, va dejando al país sin proyecto, no hay tiempo para pensarlo, la violencia supera todo lo previsible.
La violencia es un proceso, un conjunto organizado de pasos hacia la realización de acciones conducentes a fines, esto quiere decir que hacen parte del acto violento tanto el origen o creación de las condiciones para ello, como las acciones de preparación y ejecución de dicho acto y sus consecuencias inmediatas y mediatas en los niveles individuales y grupales. El concepto de proceso implica la necesidad de ANALIZAR los distintos momentos, de tener una comprensión más profunda y dinámica del problema, y abre entre otras posibilidades, la de intervenir simultánea o sucesivamente en sus diversas etapas.

Podemos igualmente afirmar que, si bien en casi todos los pueblos y períodos históricos ha habido violencia, su intensidad, sus formas han sido muy variables.

Hoy, nuestro país, nuestra sociedad, nuestra Universidad, nosotros, debemos plantearnos qué podemos hacer para mitigarla. El problema es HOY y como he afirmado en otros contextos: “el mejor día es hoy”, lo reafirmo, porque comenzar a hacernos cargo del proceso violencia en lo personal y lo comunitario, es una forma de comenzar a preverlo.

Cordialmente.




Dr. Daniel R. Miranda
Rector UMAZA

2016: Bicentenario
Independencia Argentina




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